En el sector industrial actual, la eficiencia es una necesidad operativa constante. Por ello, en Comeval descamos el sistema CONA® All-in-One de ARI-Armaturen, una solución que redefine los estándares de instalación y mantenimiento en sistemas de vapor al integrar múltiples funciones en un solo equipo de ingeniería superior.
De la instalación convencional a la integración total
El principal desafío de las unidades de drenaje tradicionales es su complejidad física y la cantidad de puntos críticos de unión. Un sistema estándar se compone habitualmente de cinco componentes individuales: dos válvulas de cierre, un filtro, una válvula de retención y el purgador. Este conjunto suele ocupar una longitud total de 662 mm y requiere hasta seis conexiones bridadas.
En contraste, esta solución compacta logra unificar todos estos elementos en un cuerpo único de tan solo 160 mm. Esta drástica reducción del espacio facilita el diseño de nuevas plantas y permite actualizaciones en instalaciones antiguas donde el hueco es extremadamente limitado, reduciendo significativamente tanto el esfuerzo de instalación como los requisitos del espacio.
Optimización real del mantenimiento y seguridad operativa

La arquitectura de este sistema está pensada específicamente para maximizar la productividad de los equipos de mantenimiento. Al contar con dos válvulas de corte integradas, que pueden configurarse con sellado por fuelle o prensaestopas, las tareas de revisión se agilizan drásticamente. Se estima un ahorro de hasta cinco minutos por cada purgador durante las intervenciones en comparación con las unidades convencionales. Además, el tapón roscado ARI elimina la necesidad de tornillos o juntas adicionales para acceder al controlador, permitiendo un manejo en sitio mucho más ágil gracias a su controlador desenroscable.
La versatilidad es otra de sus grandes virtudes, ya que el equipo permite intercambiar cuatro unidades de control diferentes: bimetálica, termoestático, termodinámico o de flotador de bola. Esto significa que una misma instalación puede adaptarse a diferentes condiciones de proceso simplemente cambiando el controlador interno. La seguridad se ve reforzada por la propia naturaleza del diseño: al haber menos conexiones, el riesgo de fugas se reduce notablemente, lo que se traduce en una mayor eficiencia energética y un entorno de trabajo más seguro.




